PASIÓN: PELIGROS Y EQUIVOCACIONES

Por Olson Joseph

Esta serie de reflexiones sobre nuestro propósito de vida nos lleva a un diagrama con cuatro ensambles: pasión, profesión, vocación y misión. En el primer artículo nos preguntamos si, para conocer el propósito de vida de uno, era necesario recibir un dictamen de alguna autoridad (familiar o institucional), así mismo cuestionamos la obediencia abnegada a esta orden, obviamente sin intromisión religiosa y sin afán de socavar las autoridades espirituales en ciertos grupos religiosos.


El presente escrito se centrará en la pasión como un factor de mucho peso. Dentro de sus múltiples acepciones, la pasión[1] se define como un sentimiento muy intenso y perturbador que domina la voluntad y la razón, otra variante textual destaca “la acción de padecer”. En este último caso, el apasionado deja de ser agente y se vuelve un sujeto arrastrado por una fuerza mayor y que no le da la oportunidad de decidir conscientemente, muchos expertos han relacionado esto con el concepto de amor.



Contamos con innumerables historias de amor llenas de decisiones atrevidas, temerarias y locas, también de abnegación y de sacrificios que, al final del día, se relatan con una sonrisa manifestando que efectivamente valió la pena. Pero hay una pregunta al aire que nadie se atreve a realizar en cuanto a una decisión que afectará nuestras vidas en el servicio que ofrecemos a la humanidad impulsada por una pasión por muy genuina que sea ¿Cuánto peligro puede representar?

Para dar respuesta, atenderemos otras inquietudes que han surgido con respecto a seguir una pasión como propósito de vida.


¿Qué pasa si tu pasión no va con tus aptitudes?

Uno puede tener un amor loco para el canto, por ejemplo, pero tiene serias dificultades para afinarse. Cuando hay este tipo de inconsistencias es muy importante tener una reunión con uno mismo y hacerse las siguientes preguntas:

1. ¿Qué se requiere en cuanto a aptitudes y habilidades para desempeñarme en dicho campo?

2. ¿Cuento con lo mínimo necesario para emprender el camino?

3. ¿Cuánto me costará en términos de esfuerzo alcanzar el nivel mínimo requerido para ofrecer algo valioso a la sociedad?

4. ¿Estoy dispuesto a dar el tiempo, la dedicación para probar mi suerte en este campo?

5. ¿Qué alternativas hay en este tipo de actividad que podrían ayudarme para no seguir frustrándome en algo por el cual en realidad no nací?

Ahora seguramente, tú estás pensando: “El trabajo lo es todo, hay personas que empezaron desde cero y que llegaron a tener un impacto e incluso cambiar el rumbo del campo en el cual se desenvuelven, el talento no tiene que ver con eso”. Para ello hay dos caminos, no más: naces experto o te haces experto.


Los genios, ¿nacen o se hacen?

Bajo el entendido universal del talento como un concepto a veces sobrevalorado y otras veces mal entendido, la vida de grandes artistas como Miguel Angelo, Charlie Parker o John Coltrane nos dicen que el genio es aquel que pone las horas de trabajo necesarias para entregar lo mejor de sí y llegar a dominar su arte, lo cual es verdad y tiene mucho peso; no obstante, hay que considerar que las aptitudes no están repartidas en la humanidad de forma democrática; por lo tanto, hay personas que nacen con una facilidad para ciertas actividades. Con determinación y voluntad, se puede vencer y dominar muchas carencias, sin embargo, la pregunta central es, honestamente hablando ¿Cuento con lo mínimo necesario para emprender el camino?

Alvin Chang[2] nos proporciona una parte de la respuesta. Se realizaron mediciones de altura de los medallistas olímpicos y se ha notado que además de toda la disciplina, la voluntad y la determinación, el entrenamiento y la constancia, las facultades mentales o cerebrales, las características físicas también son medidas plausibles en las competencias.


El cableado neuronal es distinto en cada persona y hay ciertos factores genéticos que influyen en las habilidades naturales las cuales predisponen a un mejor desempeño en uno u otro campo. El Instituto Johnson O’Connor[3] desarrolla el concepto de intereses o habilidades; ellos sugieren que el problema empieza cuando los intereses – en este caso connotaremos el sentido de la pasión – superan la capacidad de análisis y de juicio para tomar una decisión consciente sobre el camino a seguir.


Lo que amas tal vez no es lo que puedes hacer.


El problema con la pasión es que puede ser un punto de partida muy egoísta, porque privilegia las necesidades del sujeto antes de tomar en cuenta el bien mayor y el bien común. Un baterista que tiene carencias en el pulso, efectivamente no mata a nadie, pero en una agrupación es un estrago para sus compañeros incomodándolos y todo esto tendrá repercusiones psicosomáticas.

Rayando en las ironías -sin ofender a nadie- podemos poner un burdo ejemplo de la persona con cierta debilidad en las manos, este ocasiona una temblorina incontenible, pero el afectado asegura que su pasión es verse como cirujano ¿Qué pasará con sus pacientes?


Si amas un campo, pero después de meditar con calma y tranquilidad te das cuenta de que tu naturaleza no sincroniza con el campo objeto de tu amor, lo que puedes hacer es encontrar en qué sí tienes aptitudes que puedan ligarse con el objeto de tu pasión. ¿Quieres bailar? Y eres arrítmico, eso sí, pero tienes una facilidad para las ventas y las relaciones interpersonales: enfócate a empresas de entretenimiento y promueve bailarines, de tal forma que estarás siempre en el ambiente de tu pasión siendo útil a la sociedad, multiplicando exponencialmente tu posibilidad para transcender.


Conclusiones perdidas

La pregunta correcta no es el punto de qué amas, qué te apasiona o qué eres bueno, sino cuáles son las necesidades manifiestas en tu comunidad, en tu país, en el mundo. Para ello necesitas desarrollar la observación crítica, luego preguntarte qué puedes hacer para ayudar, después buscar los conocimientos y las herramientas necesarias haciéndote un experto en resolverlas.

Seguramente querrás sacar algo de ganancia por ello, pues bien: los negocios hoy día no se encaminan a la prestación de un servicio o facilitar un producto, sino a resolver necesidades.

¿Qué tal si te enfocas en hacer de la solución de los problemas de la gente tu pasión, acompañando y orientando a tus prójimos?



[1]https://es.thefreedictionary.com/pasi%C3%B3n [2] https://www.vox.com/2016/8/9/12387684/olympic-heights [3] https://www.jocrf.org/aptitudes/interests-vs-aptitudes


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