MISIÓN: ¿Mercenario o misionero, cuál eres?

Por Olson Joseph

En el capítulo sobre el propósito de vida, les conté sobre mi experiencia que incluía a mi padre y la influencia de mi círculo de culto religioso. Mi carrera estaba definiéndose con base en los gustos de mi padre para la medicina y la influencia de Nadia para la agronomía. No hay nada malo en eso, allí también podría estar mi misión. El problema con las dos opciones mencionadas aquí es el siguiente: La sangre me causa un pavor extremo, y las ciencias y yo nunca fuimos aliados. Para muestra debo confesar que en mi último año de bachillerato obtuve 29/100 en biología genética.


Seguramente me apoyarás diciendo: “si no te gustó y no lo estudiaste es normal” pero a razón de ser verás por lo que traté en la entrega anterior de este blog debo explicar por qué no me gustó y por qué no me esforcé en este campo. Primero considero que hubo un factor de conexión: tu misión siempre estará conectada con algo que te llamó la atención y estará ligada a las necesidades de tu comunidad.

¿Recuerdan que les conté de mi experiencia en sexto de primaria?[1] Cuando uno se da cuenta de la situación en su entorno y estas necesidades se transforman en inquietudes, entonces se puede considerar que el sentido de la misión ya se está despertando.


¿HAS ANALIZADO TU ENTORNO?

Un misionero es aquel que se preocupa por sus prójimos y busca la forma para ayudar y hacer que sus vidas sean menos pesadas, es un esfuerzo continuo por mejorar las condiciones de vida de los demás. Consideremos el término en valor semántico, sin contar -por favor- los excesos cometidos por los misioneros religiosos a lo largo de los siglos: Esos mismos misioneros no trabajaban solos, bajo una estaca individual, sino por una causa mayor, se habían quitado del camino y se lanzaron por la cuenta de sus emisarios buscando un cambio.

La preocupación principal del misionero es darle solución a un problema incluso si ésta pone en riesgo su bienestar; la implementación de la solución en la zona a la cual ha sido enviado es vital, es una necesidad que sobrepasa su propia vida.


Para dar solución a un problema tenemos dos categorías de personas: los misioneros y los mercenarios. Podríamos decir que siempre habrá quien llore y quien le venda pañuelos; este no es el caso de un misionero, éste va con un sentido de otredad. Una constante de los mercenarios -para que los vayas identificando- es que no tiene ninguna conexión con el campo en el cual se desempeña, por lo tanto, a la primera dificultad, se va. Esto es porque está actuando en busca de un provecho propio e incluso mayor que el que él otorga. Muchas personas se involucran en careras desde esta lógica.



AMBICIÓN O NARCISISMO

No estoy criticando, pero un ambicioso puede estudiar economía y especializarse en actividades bursátiles para satisfacer su avaricia y hacerse millonario en un año. No hay nada malo en lograrlo, pero este tipo de personas tienden a recurrir a la trampa de ser necesario. De igual forma la persona dedicada a la música: se crea un camino rápido sin atender la calidad del trabajo, no entrega obras de calidad, simplemente quiere, como todo buen mercenario, una ganancia fácil y rápida.


Varios de los grandes lideres que han tenido éxito en el siglo XX nos dicen que los misioneros siempre acaban teniendo acceso a más recursos que los mercenarios. ¿Por qué? Cuando realmente tu corazón está enfocado en ayudar, no escatimas en los esfuerzos necesarios; y, como en el mundo de las inversiones, las ganancias suelen estar a la altura del capital inicial. Este capital puede ser pecuniario, emocional, intelectual o espiritual. Entre mayor impacto estés logrando, mayores necesidades habrá para expandir tu campo de acción, por lo tanto, llegarán los recursos y siendo el administrador de tales recursos tendrán accesos a ciertos beneficios ligados a la misión. En cuanto sirvas a más personas, más dinero te llegará.[2]



SATISFACCIÓN

Los resultados de una misión cumplida a cabalidad no es la ganancia económica en sí pues en este sentido, ladrones y criminales serian los mejores. Antes que todo es la certeza personal de saber que tu vida tiene sentido porque en pequeña o grande escala tu vida está siendo de bendición/beneficio para más vidas y por muy pesado que pueda llegar a ser un día, cuando vas a la cama, más que una frustración y una amargura, te acuestas sabiendo que la jornada valió la pena; de igual forma tu despertar es distinto al de aquel que sólo se levanta para atender la monotonía de un trabajo: te sientes lleno, con energía y sabiendo que todos los retos que te esperan en este día están totalmente ligados al mejoramiento de un aspecto de un ser humano, lo cual regresa a ti en forma de paz y agradecimiento.


Ahora, pensando en tu trabajo y en tu carrera ¿Te estás sirviendo cumpliendo con tus deseos egocéntricos o estás logrando un impacto positivo sobre la vida de otras personas? ¿Tu existencia influye para bien o está engordando tu narcisismo?


Independientemente tus respuestas, quiero que sepas que cada día tienes la oportunidad de orientar tus acciones hacia algo más grande que tú. Mike Tyson a sus 54 años, después de una carrera llena de aciertos maravillosos y otros detalles personales recientemente hizo una pelea más, él declara que se sintió más lleno y pleno, porque esta vez lo hizo para beneficiar a otros, para una causa trascendental, algo más grande que sus deseos personales.[3]

¿Qué harás hoy como parte de tu misión?


[1] Si quieres enterarte da clic aquí. [2] Great Leaders have no rules, Kevin Kruse, 2019. [3] http://bit.ly/3aKGHqp

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